Documento del mes. Junio 2018

PRESENTACIÓN


Los archivos son los depositarios de la memoria de los pueblos, por lo tanto la divulgación de sus fondos contribuye a la recuperación de la misma. Por ello el Archivo Municipal de Plasencia pretende acercar a los ciudadanos el patrimonio documental placentino a través de pequeñas muestras mensuales de documentos municipales, testimonios de nuestro pasado que nos irán ilustrando sobre aspectos inéditos o menos conocidos de nuestra historia.


DOCUMENTO DEL MES. JUNIO 2018.


CARTEL DE FERIAS Y FIESTAS DE PLASENCIA JUNIO 1935


 


NOTA HISTÓRICA


Las ferias de Plasencia tienen su origen en un gran mercado anual que se celebraba en esta ciudad donde concurrían un gran número de mercaderes y negociantes, en el cual se vendían, compraban y permutaban todo tipo de géneros, frutos y ganados.


Este mercado medieval se celebraba en mayo pero el duque Álvaro de Estúñiga cambió su fecha, pasándose a celebrar durante el periodo del 25 de noviembre al 15 de diciembre, dedicándose el Título XXIII de las Ordenanzas concedidas por él con el epígrafe “De la feria franca y de su aposentamiento”. Por su articulado vemos que los mercaderes de paños debían de ubicarse en las lonjas de la calle del Rey más cercanas a la Plaza Mayor, determinando que se asentase en esa zona la alcaicería. Los joyeros, merceros, buhoneros, cinteros, especieros y cordoneros colocaban sus tiendas en mitad de la Plaza y debajo de los soportales que van desde la esquina de la calle de los Quesos hasta la calle de Pedro Isidro, no permitiéndose en el resto de los soportales “porque los que ovieren de andar e pasar por la dicha feria, ansí cavalgando como a pie, puedan andar libremente so los portales de la dicha plaça”. Igualmente la gran estrechura y entorpecimiento que se originaba en mitad de la Plaza debido a las tiendas colocadas por los mercaderes “que apena las gentes podían andar por la dicha plaça”, provocó que el concejo mandase deshacerlas.


Esta feria de 20 días fue confirmada en 1494 por los RR. CC., privilegio que a su vez fue sancionado sucesivamente por reyes posteriores, siendo por último ratificado por Felipe V en 1725. Pero a pesar de estas convalidaciones reales, la feria debió de ir languideciendo ya que en 1803 se aludía así a ella “no es grande el trafico que se hace; antes era mayor el concurso y el comercio” y posiblemente por la Guerra de la Independencia dejó de celebrarse, e incluso su privilegio se extravió del Archivo Municipal.


Ya en el Trienio Liberal se concedió a esta Ciudad una feria los días 10, 11 y 12 de mayo de 1821, disponiéndose por bando que se colocasen en la Plaza de la Constitución ─Plaza Mayor─ los géneros de tienda; en San Antón los ganados y los alfareros en la Plazuela de San Esteban. Esta concesión desapareció al restablecerse en 1823 el Absolutismo. No obstante en 1827, al localizarse el privilegio traspapelado de la Feria Franca de 20 días, se acordó solicitar la “renovación del privilegio y cambio de días y tiempo en que se hace”.


La duración de la feria se va a reducir partir de 1834 y sus fechas van a oscilar entre el mes de mayo y junio, aunque durante un tiempo también se celebraron en agosto, como se articuló en las Ordenanza de 1849. Este cambio de fechas solía obedecer a criterios económicos, por la mayor afluencia de visitantes, ganaderos «para que los ganados puedan poner carnes» y climatológicos por el mal tiempo que solía hacer en mayo.


Aunque en principio predominaba el carácter ganadero en la Feria, esta va a ir evolucionando a lo largo del siglo XIX, por lo que su condición comercial y ganadera irá combinándose con aspectos de carácter más lúdicos; así, al construirse en 1882 la Plaza de Toros va a suponer una gran atracción para una mayor concurrencia de visitantes. También las bandas de música, los fuegos artificiales, las barracas, contribuirán a un mayor atractivo para los placentinos y forasteros. Esta afluencia de visitantes se verá facilitada a finales del XIX con la llegada del ferrocarril a esta ciudad.


Ya en el siglo XX, en la Feria de 1908, dado el auge y el interés por el cinematógrafo, se llegó a sustituir los fuegos artificiales por sesiones nocturnas de cine.


A medida que transcurre el siglo XX las actividades deportivas se incorporarán a las ferias placentinas como parte de las mismas. Muestra de ello es este cartel que se exhibe este mes, en el que se destaca, entre otras actividades, «Vuelta Pedestre a Plasencia» y «Emocionante Partido de Fútbol». En los años 60-70 del siglo pasado se celebraban en La Isla un interesante concurso hípico nacional. También a partir de los 70 de ese siglo las casetas privadas y las charangas formarán parte del paisaje de la feria. Las atracciones de los feriantes se han ido incrementando con aparatos de mayor envergadura y emoción, constituyendo una de las mayores atracciones para niños y jóvenes.


Estas fiestas, tan arraigadas a lo largo del tiempo entre los placentinos, ya forman parte de su tradición y cultura.