Documento del mes. Enero 2026

DOCUMENTO DEL MES

DOCUMENTO DEL MES DE ENERO DE 2026

Máquina de escribir, factura y garantía:

Plasencia, 29 de abril de 1933

 

Este enero de 2026, mes que se inicia con la celebración del nuevo año, con la vista puesta en la siguiente celebración, la de los Reyes Magos, y con ese acto que seguro que alguna vez has realizado en tu vida: el de escribir una carta a los Reyes Magos.

Estas cartas que forman ya parte de una larga tradición asentada en nuestro país, se han escrito de muchas formas, quizá la más habitual ha sido la carta manuscrita, pero actualmente ya vemos formatos digitales, y hubo un tiempo en que también se utilizaron las máquinas de escribir.

Por ese motivo hemos elegido como Documento del Mes de enero tres piezas estrechamente relacionadas entre sí: una máquina de escribir, la factura y la garantía de esa máquina del año 1933, todos ellos conservados en nuestro Archivo.

La máquina de escribir es un dispositivo mecánico, con un conjunto de teclas que, al ser presionadas, imprimen caracteres en un documento, normalmente papel.

Comenzaron a desarrollarse desde mediados del siglo XIX, pero es a partir de 1920 cuando se alcanza un diseño más estándar que ayuda a su progresiva universalización, popularizándose su uso de forma generalizada y cotidiana entre 1950 y 1970. Y comenzando su decadencia a partir de los 80, cayendo completamente en desuso durante los 90 en favor de los ordenadores.

Durante prácticamente todo el siglo XX las máquinas de escribir fueron herramientas indispensables en las oficinas de todo el mundo, así como para la literatura, el periodismo, y cualquier actividad que requiriera escribir. La máquina de escribir representaba la modernidad, la eficacia y el progreso. Su presencia en oficinas, despachos profesionales y hogares marcó un antes y un después en la forma de producir textos. Frente a la escritura manuscrita, más personal pero también más lenta y variable, la escritura a máquina ofrecía claridad, uniformidad y rapidez. Cada letra era idéntica a la anterior, cada línea seguía un orden, y el resultado final transmitía una imagen de profesionalidad.

La marca Underwood fue una de las más prestigiosas del sector. Fundada en Estados Unidos, sus máquinas se difundieron rápidamente por Europa y América Latina, convirtiéndose en una referencia. En España la Underwood nº 5 (creada en 1900) fue la máquina más utilizada y considerada como la primera máquina de escribir auténticamente moderna. Su reinado fue duradero, durante bastantes años, aunque en el primer cuarto de siglo del XX tuvo una seria competidora nacional la valenciana Victoria, que sería la primera máquina de escribir española y cuya producción comenzó en 1913.La pro

tagonista de este Documento del Mes es una Underwood modelo 6-14, un modelo robusto, diseñado para un uso intensivo. La máquina conservada presenta el característico acabado negro, propio de la marca, con teclas redondas cuyo borde y letras aparecen resaltados en color dorado, lo que le confiere un toque de elegancia indudable. El carro, al desplazarse de izquierda a derecha, marcaba el avance del texto, y el retorno al inicio de línea requería un gesto manual. El característico repiqueteo metálico de las letras al ser pulsadas y posadas en la cinta y el timbre del final de línea marcaba el ritmo sonoro de oficinas y despachos.

En 1933 España está inmersa en la Segunda República, en Plasencia gobierna desde 1931 el socialista Julio Durán. Estos años están marcados, por lo tanto, por la expansión de la administración republicana y una necesidad de ordenar la gestión económica. La compra de una máquina de escribir, por parte del Ayuntamiento respondería a esa voluntad y necesidad de modernizar el trabajo administrativo y dotarlo de mayor eficacia.

La factura, mecanografiada, la emite la empresa “Gaspar Trumpy”, fechada el 29 de abril de 1933, con número de factura 435 y número de pedido 313. Está dirigida al Excmo. Ayuntamiento de Plasencia y su precio era de 2.425 pesetas. El pago según consta en la factura se realizaría en dos plazos uno de 1.000 ptas., que debía abonarse durante los 30 días siguientes a la fecha de la factura, y el otro de 1.425 pesetas, a abonar hasta el primero de marzo de 1934.

Junto a la factura se conserva la garantía de la máquina de escribir, con fecha también de 29 de abril de 1933.

Las garantías, concebidas como un documento formal desde mediados del XIX, adopta en este documento una estética casi notarial: enmarcada por una cenefa, encabezada por una letra capital muy ornamentada, se cierra en la parte inferior con la firma y el dibujo de un sello de cera rojo con el nombre del vendedor, elementos estos úlitmos que pretenden imprimir confianza y prestigio a la marca.

La garantía, de cinco años, cubría gratuitamente los arreglos de los desperfectos “consecuencia del uso normal de la misma, defectos de construcción o deficiencia del material empleado”.

En una época en la que la reparación y el mantenimiento eran habituales, la garantía era una promesa de durabilidad.