Documento del mes. Octubre 2026

DOCUMENTO DEL MES. OCTUBRE 2026

Padrón de Amillaramiento de Bienes Inmuebles, Cultivos y Ganadería

Plasencia, 1845

 

El documento que presentamos en esta edición del "Documento del Mes" es el Padrón de Amillaramiento de Bienes Inmuebles, Cultivos y Ganadería de 1845. Este libro constituye una fuente documental de gran valor para comprender la estructura económica, la distribución de la tierra y la historia de Plasencia a mediados del siglo XIX.

Para comprender mejor su importancia, es necesario contextualizar la época en la que fue elaborado. El año 1845 constituye un momento clave en la historia de la hacienda pública española con la promulgación de la Reforma Tributaria de Mon-Santillán. Esta reforma buscaba modernizar el arcaico e ineficiente sistema fiscal del Antiguo Régimen, simplificando los impuestos y creando la Contribución Inmueble, Cultivo y Ganadería. El amillaramiento era el instrumento técnico y fiscal mediante el cual las autoridades locales registraban detalladamente los datos relativos a todos los propietarios del término municipal, la naturaleza de sus bienes, la producción estimada y las cargas tributarias correspondientes.

Asimismo, este registro se elaboró en plena etapa de la Desamortización de Mendizábal y los procesos desamortizadores decimonónicos, que supusieron la expropiación y subasta pública de un ingente volumen de propiedades pertenecientes a las órdenes religiosas, al clero secular y a los propios municipios (bienes comunales y de propios).

Uno de los aportes más significativos del amillaramiento de 1845 es que deja testimonio de la culminación de un cambio estructural en el régimen de tenencia de la tierra en el término placentino.

A diferencia del siglo XVI, época en la que el uso de la tierra era mayoritariamente comunal y estaba volcado en el aprovechamiento colectivo de dehesas boyales, ejidos, prados concejiles y montes públicos para el pastoreo y el sustento de la comunidad, el padrón de 1845 documenta de forma inequívoca el proceso de privatización de la tierra.

En el amillaramiento se observa cómo la propiedad se individualiza progresivamente: las antiguas tierras de aprovechamiento común pasan a dividirse, cercarse y registrarse a nombre de propietarios particulares, consolidándose la propiedad privada sobre huertas, tierras de sembradura, olivares y viñedos.

Este padrón de 1845 que tenía una clara función fiscal; es hoy día reflejo de la sociedad y economía placentina del momento. En sus folios se recogen de manera pormenorizada tanto los inmuebles urbanos como las explotaciones agrícolas y ganaderas de la ciudad.

Organizado por calles, cada partida incluye el nombre del titular, seguido de un desglose pormenorizado de sus activos, clasificados principalmente en tres grandes categorías:

  • Propiedades urbanas: Se relacionan detalladamente viviendas habitacionales, bodegas, mesones, tenerías y molinos distribuidos en las principales arterias y barrios placentinos, tales como la Calle Ancha, la Calle de la Zapatería, la Calle de Talavera, la Calle del Sol, la Calle del Rey o el Barrio de San Juan.
  • Explotaciones agrícolas y cultivos: El documento refleja la gran diversidad de cultivos existentes y mide la riqueza agrícola utilizando las unidades tradicionales de la época. Destacan las viñas y majuelos (medidos en peonadas), los olivares (con indicación del número exacto de pies u olivos), las huertas y las tierras de siembra de cereal (medidas en fanegas).
  • Dehesas y ganadería: El amillaramiento cuantifica cabezas de ganado vacuno, caprino y ovino, así como piaras de cerdos de cría, caballerías, diferenciando entre ovejas estantes y ganados trashumantes. Se contabiliza, además la apicultura mediante el registro de colmenas.

A esto se suma el registro de participaciones en grandes dehesas del término y áreas limítrofes, como la Dehesa de los Cabrillas, Bazagoncilla, Palacios o Berrueco, lo que demuestra la trascendencia de la ganadería extensiva en la economía de la zona.

  • Cargas financieras y censos: Además de los bienes físicos, el libro recoge las cargas que gravaban las propiedades, como censos, memorias de misas, capellanías y tributos a favor de instituciones eclesiásticas o nobiliarias.

La documentación de 1845 refleja un importante cambio en las clases altas de la zona. El proceso desamortizador y la privatización de terrenos públicos favorecieron el auge de una nueva burguesía placentina y de élites locales emergentes que concentraron un patrimonio considerable.

Estas nuevas élites destacaron especialmente por la adquisición de propiedades rústicas desamortizadas, con un marcado interés en las huertas de la zona de La Vera y los alrededores inmediatos de Plasencia, donde la disponibilidad de riego y la fertilidad del suelo garantizaban una alta rentabilidad agrícola.

En el padrón coexisten los viejos títulos y estamentos junto a esta nueva clase terrateniente:

  • Grandes propietarios y títulos: Linajes tradicionales como el Marqués de Mirabel, el Marqués de la Constancia o el Conde de Torrejoncillo continúan figurando con importantes posesiones y censos a su favor. 
  • La nueva élite burguesa y oligarquía placentina: Los contribuyentes destacados van con tratamiento de Don o Doña y acumulan numerosas propiedades agrícolas y urbanas como la Viuda de Ventura Delgado, Juan Antonio Varona, José de la Concha, Félix Luis Prieto Chamorro, José Antonio Varona, Juan Sánchez Ocaña, Vicente Ramos Collazos y Joaquín Rodríguez Leal entre otros.
  • El campesinado: Junto a las grandes fortunas, el padrón registra a cientos de pequeños propietarios, viudas y artesanos cuyos bienes se limitaban a una vivienda modesta, una yunta de bueyes o pequeñas parcelas de viña y huerta.

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